Qué revela de tu personalidad caminar con las manos en la espalda, según la psicología


El lenguaje corporal aporta señales sobre los verdaderos pensamientos y sentimientos de una persona, a partir de sus gestos, contacto visual y posturas. Estos gestos suelen realizarse a nivel inconsciente, lo cual es un indicador muy claro del estado emocional de las personas.
Este tipo de comunicación no verbal es tan importante, que se considera que representa el 65% de lo que se expresa sobre el 35% correspondiente al discurso oral.
La manera en la que uno camina en muchos casos es un reflejo puramente físico, pero en otros puede expresar aspectos de la psicología y personalidad de alguien. Caminar con las manos en la espalda puede decir más de una persona de lo que parece.
Según el psicólogo Rodrigo Pérez, experto en lenguaje no verbal y autor de la Guía del Lenguaje Corporal, caminar con las manos unidas en la espalda es un gesto que transmite autoconfianza y una actitud reflexiva. Al dejar en descubierto el pecho se lo asocia a la seguridad y a no tener miedo frente a ninguna amenaza, demostrando que se tiene el control de la situación.
Es una postura asociada a figuras de liderazgo como referentes mundiales o autoridades militares, que no solo lo utilizan al caminar sino al pararse. El especialista en oratoria, Nacho Tellez, explica que esta actitud no solo comunica seguridad, sino que también establece una distancia psicológica que puede generar respeto o temor en el interlocutor.
En la psicología del cuerpo, este tipo de posición puede asociarse con una persona que tiene control sobre sí misma y su entorno, que se siente cómoda con su situación y que no teme mostrar su presencia.
Por otro lado, esta conducta al caminar lento puede estar asociada a la reflexión o una actitud pensativa, por lo que demuestra cierta concentración o análisis del entorno, sin prestar atención al propio acto de caminar. Mientras que caminar rápido suele estar asociado a situaciones de estrés, prisa o vacilación.
Todo tipo de postura al caminar o gesto corporal depende de la cultura, el género y el contexto en el que se emplea. En el caso de los hombres, se asocia con reflexión, autoridad o confianza. Mientras que si una mujer adopta esta postura, puede ser vista como un gesto de sumisión o elegancia, dependiendo del entorno. Sin embargo, estos tipos de significados dependen de los tiempos, por lo que actualmente, más allá del género, se lo considera como una expresión de comodidad o serenidad.
El lenguaje corporal comprende múltiples posturas y ademanes.
Fuente: www.clarin.com



